Entonces… salí de casa entusiasmada porque iba a una de mis juntas de cuidado continuo (luego les cuento cuidado continuo de qué, ja), decidí que prestaría atención a todo lo que se me pusiera enfrente, tal vez me encontraría a alguién agradable, o conocería al amor de mi vida (jaaaaaaaaaaaa), pues no sé… el punto es que, conforme fui caminando me concentré en la pinche lluvia y en que no se me mojara el cabello, porque se me “frizzea” horrendamente (vaya pendejada). Llegué al metro y senté frente a un ser que, bueno, me veía de una manera tan, pero tan incómoda (para mí), que ni siquiera pude comprender el segundo capítulo del libro de Vargas Llosa que he tratado de leer desde hace varios meses. Ya en el metrobús, decidí ponerme los audífonos y poner música desde mi teléfono… y me encuentro con la pendejada de que no lee la tarjeta de memoria, así que me resigno a escuchar un rato la radio… una, UNA canción de “The Who” me hizo sonreír por un momento… fue en ese momento cuando me dí cuenta de que mis planes de poner atención a lo que me rodeaba se habían ido directito a la chingada, toodo el camino había ido con mi jetota, esa, la que aleja a cualquier ser que pretenda acercarse a mí (en el raro caso de que alguién quisiera hacerlo).
Luego, llegué a la estación a la que iba… y la pinche gente, en plena av. Insurgentes con sus mamadas de atravesarse como pinches animales, ¿un pinche minuto les va a retrasar la vida?, a lo que pensé: “pinche educación vial mierdera que tenemos, putos todos”. Perdí noción de lo que estaba escuchando, pero subí el volumen al grado de no escuchar ni un pinche murmullo de toda la bola de desconocidos pendejos que me rodeaban, pinche idiotas. Resulta que llego al edificio al que me dirigía y fui la primera en llegar… o sea, no había nadie que me abriera (con lo que me gusta esperar), entonces, llegó uno de mis compañeros, el cual es de Cd. Juárez y me encanta (nota innecesaria, ¿y qué?), me ve, me saluda y me da un abrazo tan fuerte que me hizo olvidar todas las pendejadas en las que venía pensando.
Fue así, en dos horas que me dí cuenta de cómo ha sido mi vida… soy capaz de percibir todo lo que me molesta, no puedo mantener mi “mente abierta” y comenzar a darme cuenta de que hay cosas que puedo disfrutar, hasta caminar por Insurgentes, ¡chingá!. No sé si me explique… tampoco sé si quiero que me entiendan del todo… el punto es que, hoy fue un día de esos en los que entré en crisis por no saber controlar mi enfermedad, y solo pude ver a la gata que sale con el güey que me gusta, a volver a odiarme al verme frente a un espejo y a preguntarme, ¿qué chingada madre estás haciendo con tu vida, cabrona?.
La respuesta aun no la tengo… tal vez tenga que considerar más cosas, darme cuenta de que no todo llegará de chingadazo, pero no puedo controlar que mi cabecita me pregunte cada cinco segundos: “¿cuándo?”.
Y, bueno, así fue.
(Anexo una foto nomás porque se me hinchan las chichis, es el dibujo de kinder “desestresante” que hice el día de hoy)

Orale no habia tenido oportunidad de leerte, sin embargo me gusto la forma en la que bloggeas, y si hoy fue uno de esos dias en los que te das cuenta de las cosas importantes, y yo creo que esa pregunta nos la hacemos todos en algun punto de nuestra vida, yo en mi caso aun no, pero aun asi, es cierto que todo tiene una razon de ser, simplemente en algun momento lo sabras, ya sabes de esas cosas de la vida que nadie entiende hasta que llegemos a experimentarlo propiamente, hasta entonces te deseo #BuenaVibra.
Saludos!
“Me gusta” Ah chinga! aquí no es…
Poco a poquito, mi amistad… Poco a poquito.
Chingón tu dibujo (aunque me la mientes y digas lo contrario).
Se te quiere “y así”.