Soy sin estar…

… descubriéndome.

Se apagó la lap. 29 Septiembre 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 1:11

Y que se vuelve a pagar la lap. ¡Estoy harta!, sí, ¡harta!. Parece que hay una conspiración en mi contra.

Sí, ya sé. Está feo que me ponga en ése plan, cómo si el mundo girara alrededor de mí cuando sé perfectamente que la culpa de mis ataques depresivos, viajados e intenseados es sólo mía.

He perdido la cuenta de las veces queme he dicho que deje de complicarme la existencia; pero tal parace qué lo que a Viridiana le gusta es eso: la complicación.

Es cierto, soy una persona difícil de descifrar. ¿Qué tan difícil será, qué ni yo sé hacerlo?

Estoy tan perdida en mí que ni siquiera soy capaz de encontrar un estúpido control remoto que, seguro, se ha de estar burlando de mí. Creo que si no puedo encontrar eso, menos seré capaz de encontrar un camino adecuado para mí.

Tal vez sea que yo misma me esté negando a encontrarlo. Ojalá dejara de tener miedo. Ése ha sido mi peor enemigo durante muchos años.

¿Será?. No, no es cierto. Mi peor enemigo he sido yo por no tener el valor para enfrentar esos miedos a los que tanto temo.

– Mi espacio ni siquiera me resulta agradable, tal vez sea una proyección de cómo me siento por dentro.

Demasiadas cosas dentro de él, y nada en su lugar. Demasiadas cosas inútiles que no me he atrevido, ni propuesto a desechar. He eliminado muchas cosas y, aún así, siguen habiendo elementos que tan solo estorban, ¿qué demonios espero para deshacerme de ellos? No lo sé. O tal vez lo tengo bien claro y nadamás me niego a reconocerlo.

¿Qué es más estúpido?, ¿no saber lo que se necesita hacer? ó ¿saberlo y hacer cómo que no tan sólo por por no alterar el entorno mismo?

Bien que sé la respuesta.

- “Tengo hambre de conocimiento, de aprender algo cada día; de la gente que me rodea o de mí misma. De no estancarme en un mismo lugar”. -  Se lo dije en repetidas ocasiones a alguién que me hacía sentir limitada emocional e intelectualmente.

- “Si no me hace avanzar, me estorba”. – Pensaba constantemente mientras me convencía de no querer tener a alguién así a mi lado.

Fué difícil y doloroso dejarlo atrás; pero hoy, cuando de repente volteó y lo veo, me doy cuenta de que no me hace falta.

¿Se dan cuenta?, yo sola me doy mis repuestas. Interlineadas, pero me las doy.

“Desechar lo que no me sirve y adquirir algo mejor”.

Si hablamos de cosas materiales, sé cuál es el proceso. Pero hablando de personas, de cómo relacionarme con ellas… ni hablar, en eso si estoy perdida. Aunque los que me conocen, y saben de mi vida social no lo creerán. Creo que conocer y llevarme bien con tanta gente tan solo ha sido casualidad, y tampoco es que tenga una relación profunda con todos ellos. Creo que los espanto con mi manera de ser.  Me resulta difícil ser compatible con alguién.

Ser sociable no es lo mismo que ser apreciable; creo que yo soy lo primero.

Ja, ¿qué estoy diciendo? La verdad es que no tengo idea de qué o quién soy. O por ahí anda, escondida y negándose a salir.

Es un hecho que mi búsqueda por encontrar algo que me motive y mueva no ha terminado. Y muchas veces dudo haberla comenzado, aunque ya el decirlo es algo ¿no?.

En fin, me resta decir que las personas a las que más admiro, son aquellas que me han aguantado tanto desvarío. Algún día les compartiré algo de ellos.

Yo, seguiré pensando acerca de mí, y mis desgracias provocadas por mí misma. Me canso, pero solo así sigo sintiendo que estoy aquí.

Buscaré mi control, y llevaré a reparación la lap. Ellos se merecen un buen trato de mi parte, pues gracias a ellos pude sacar cosas que traía bien clavadas en la cabeza.

Y a ustedes queridos lectores, así sean dos, les agradezco que lean uno más de mis malviajes. Su atención y la molestía que se toman al hacerlo es digna de mi respeto.

Sepan ustedes que a veces se me da eso de la exageración, en todo.

¡Ah! y si percibieron contradicciones… es porque también vienen conmigo.

 

26 12 Septiembre 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 20:39

No puedo dejar que pase el día sin hacer una entrada rápida.

Hoy, cumplo 26 años.

Veintiseis años llenos de experiencias, ya no diré buenas o malas. Ahora solo son las experiencias que me han hecho ser lo que soy, y tener a mi lado a la gente que tengo.

Las demostraciones de cariño y afecto se hicieron presentes. Se los agradezco infinitamente.

Con lágrimas en los ojos, y una sonrisa que denota felicidad estoy aquí.

La buena vibra se siente. Hoy me siento especialmente amada, sé que todos los días lo soy.

Gracias.

 

Así soy, ¿y? 10 Septiembre 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 14:28

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Criticada por muchos… la “onda” para otros. ¿Qué importa? Característica de mi vestir son… :D

 

No sé que día… 9 Septiembre 2009

Archivado en: Del Baúl. — soysinestar @ 12:42

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He Muerto. 4 Septiembre 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 16:55

Ahora todo se quedó en mis recuerdos. Luego de un tiempo, no sé si corto  o largo, ha llegado el momento en que mi paso por  este planeta llegue a su fin. ¿Habrá sido suficiente? No lo sé. Pasarán los días y la gente que se queda decidirá si mi paso por ella trasciende o no.

Me encuentro aquí ante un grupo de personas que unen sus voces y elevan sus plegarias para que yo alcance el descanso eterno. Yo no sé si eso exista. Tal vez esté por descubrirlo, ciertamente desconozco que es lo que sigue.

Por mi memoria pasan con fluidez aquellos momentos que más quedaron marcados de toda mi existencia. Todas ésas fiestas de cumpleaños que mis padres me hacían cuando era pequeña. El día en que nació mi primer hermano, y también el día en que murió… la llegada de mi hermana y las incontables veces que vimos televisión con la abuela. La llegada de mis amigos, la de mi primer amor… con ella la del primer desamor. Ahora puedo decir que, ésa persona a la que tanto quise, estuvo conmigo todos los días. Aunque nadie lo viera.

Todas las experiencias pasan rápidamente por mi cabeza, ¿será acaso que tengo que dejarlas atrás para así comenzar de nuevo? De ser así entonces algo tendría que aprender, con algo me tendría que quedar. Debe haber algún motivo por el cual yo esté pensando en esto.

Ya no hay nadie conmigo, estoy enfrentándome al que consideré el mayor de mis temores: la soledad. Debo reconocer que no es tan grave como pensé.

La voz interna de mi ser me dijo muchas veces que debía tomar riesgos. El miedo a lo desconocido fue lo que día a día me limitó para hacer muchas cosas. Hubiera querido hacer de mi entorno algo más confortable. Muchas veces lo intenté; algunas lo logré y otras tantas generé más y más complicaciones de las que pude resolver. ¿Qué habría sido de mi vida sin todo eso que era complicado? ¿Qué rumbo habría tomado? ¿Quién lo sabe? Tal vez no estaría muerta, o tal vez hubiera muerto antes.

Hoy, ya nada de eso importa. Nada puedo cambiar. Me gustaría que allá, en ése mundo que ahora me resulta lejano, supieran que estoy bien. Dispuesta a tomar riesgos, entusiasta. Que ya no tengo miedo.

Todo lo que fui, soy y seré lo dejaré en las manos de quien tenga que estar. En este, mi presente, deseo que se queden conmigo todos esos momentos, esas cosas que vienen en mi mente que hicieron que mi vida valiera la pena. Aunque, de no ser así, al menos quiero conservar la esencia. Eso que me hizo ser quien fuí, y que fue generador tanto de risas como de lágrimas, penas y alegrías. Eso que innegablemente era yo… eso que no se repetirá y que, definitivamente, trascenderá.

 

Es un hecho. 28 Agosto 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 1:39

Mis pies están cansados. No existe algo que me motive a seguir caminando.

Mis ojos, los mismos que ayer brillaban y contagiaban de alegría a casi todo aquel que los miraba, hoy ni siquiera sé cómo es que siguen abiertos. Han derramado muchas lágrimas, ya se ha corrido la pintura que había en ellos. Pero, ¿qué más da?, en este momento nadie me ve.

En este momento tampoco me escuchan.

Resulta ser un peligro estar aquí, sola. La única compañía de mis pensamientos ya me resulta aterradora.

Es un hecho que…  sigo siendo sin estar.viry

 

Alok esperó. 27 Agosto 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 22:35

El avión en el que Alonso viajaba, llegaría a las ocho de la mañana a la Ciudad de México.

Faltaban casi tres horas, pero en casa de los Flores parecía que no alcanzaba el tiempo. Aunque, después de todo, tres horas eran poco después de cuatro años en los que Ofelia y Martín no recibían a su hijo en el hogar.

Alok, su perro, ya había envejecido, su aspecto anunciaba que le quedaba poco tiempo de vida. Los padres de Alonso se alegraban de que él y su perro se pudieran volver a ver. Alok representaba mucho en la historia de la familia. Pareciera que solo esperaba volver a ver al que fué su mejor amigo para dar su último suspiro.

Mientras tanto, en el avión, Alonso despertaba de una breve siesta. Había estado inquieto desde semanas atrás, cuando comenzó a preparar el regreso a su país. Habían pasado cinco años desde que estuvo por última vez en casa de sus padres. En aquel tiempo, decidió ir a terminar sus estudios a otro continente.

En tanto dormía, soñó con aquel uniforme que usaba cuando era un “mamut”. (“Mamuts” era el nombre del equipo de fútbol americano en el que jugó tiempo atrás). Ya estando despierto, Alonso comenzó a recordar como fué que dejó de practicar ésa actividad a la que tanta importancia le daba.

Había sido un ciclo difícil. Tuvo que esforzarse demasiado para compensar el tiempo que le dedicaba a su entrenamiento, si no lo hacía, tendría que repetir el semestre.

Cierto día, salió de noche con varios de sus compañeros. La mayoría de ellos tenían un apego a beber y a festejar que Alonso no consideraba necesario. Él era más tranquilo, más enfocado a su deporte. Ésa noche, los amigos lo llevarían a un lugar al que él desconocía. Alonso aceptó la invitación, pensó que después de todo no sería tan malo salir de la rutina una noche. Pintaba para ser una experiencia inolvidable.

El camino comenzó a hacerse largo, Alonso no sabía que tan lejos irían.

- El daño no puede ser tan grave- pensó cuando recobró la conciencia, inmóvil, en un cuarto de hospital.

Un rato más tarde, vió a su madre junto a él y se sintió afortunado por ello. Preguntó por sus amigos. Lamentablemente, ellos habían muerto.

Pero nada había sido tan desalentador como cuando le avisaron que le tenían que amputar una pierna.

Martín Flores, padre de Alonso, había sido criticado por su hijo muchas veces. Le resultaba fácil decir cosas sin pensar en las consecuencias, le resultaba fácil herirlo… aunque no se diera cuenta. Alonso no pensó que aquella persona a la que tanto había juzgado, sería la misma que lo haría sentir de nuevo entusiasmo por la vida. Para Alonso, conformarse con ser un “ex-Mamut” no era opción. A la brevedad, decidió irse lejos, a un lugar en el que nadie lo conociera. A algún lugar en dónde no tuviera otra opción que aprender a valerse por sí mismo en todos los aspectos. Las súplicas y el llanto de Ofelia no fueron suficientes para hacerlo cambiar su desición, Alonso se iría.

Una fuerte turbulencia interrumpió el pensamiento de Alonso Flores. No sentir miedo resultó ser algo imposible.

El avión comenzó a descender.

El pánico se apoderó de la tripulación. A Alonso le pasaron por la mente su casa, sus padres y Alok. Sí, su perro al que le debía tanto, el que lo hizo sentirse acompañado cuando la sensación de soledad le invadía.

Ofelia y Martín apenas soportaron  cuando les dieron la noticia. Alonso había muerto.

En casa, se encontraba Alok, que moriría sin volver a ver a quién esperó todo este tiempo.

(más…)

 

La brújula que Isaías me regaló. 20 Agosto 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 21:01

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Hace ocho años que lo conocí.

En definitiva, Isaías llamó mi atención desde el momento en que lo ví por primera vez. Esperaba afuera de una cantina en aquella comunidad casi desconocida. La rebeldía y su mirada agresiva y retadora lo hacían sobresalir entre los demás.

Creo que Luis y yo no le caímos bien.

- No me dejará conocerlo – pensaba yo conforme iban pasando los días.

Cierta tarde, Isaías acomodaba la ropa en el puesto de ropa de abuela. Sin pensarlo demasiado, me acerqué a él. No recuerdo cuál fué el pretexto que utilicé, sólo sé que a pesar de su resistencia hacia mí, en ese momento comenzó nuestra historia.

Era evidente que había cierta conexión entre nosotros, aunque delante de los demás, no dejaba de lado su imagen de autoridad y rebeldía. Su espontaneidad cuando compartíamos solo él y yo me hizo darme cuenta de su bondad. Sabía esconderla muy bien. Me alegraba las tardes llevándome la flor o la piedra que recogía en el camino, alguna vez me dió un mango. Detalles de valor incalculable.

En aquellos días nos era difícil no percibir el olor que provenía del contaminado mar, era casi imposible no darse cuenta de la violencia que se vivía a nuestro alrededor. Difícil fué adaptarme a vivir como esas familias. Sin embargo, la calidez y el entusiasmo con el que fuí recibida por muchos me hizo sentirme cómoda. Nosotros mismos hacíamos del panorama algo agradable, inolvidable hasta el día de hoy.

Llegaría el día en el que yo tendría que regresar a casa, con mi familia. Tenía que acostumbrarme de nuevo a caminar sin sentir piedras calientes enterrándose en mis pies, a comer carne y a utilizar cubiertos. Tenía que regresar y aceptar que en “mi vida real” un par de huaraches no son suficientes para recorrer un largo camino, y menos si cargas lo que necesitas para sobrevivir en la espalda.

La última noche que ví a Isaías, lo descubrí mirando como me sacudía la arena de los pies…

Solo estuve nueve días en aquella comunidad en la costa de Oaxaca. Invaluable es todo lo que me traje de allá, las sonrisas, las cartas, los dibujos, los rostros que emanaban agradecimiento. Isaías me dió una pequeña brújula de plástico.

- Para que no te pierdas en el camino-  me dijo aquella tarde en que nos despedimos.

Hoy, encontré la brújula que aquel niño de 11 años me regaló.

Hoy, creo que es momento de retomar el camino que perdí hace algún tiempo.

Hoy, Isaías ha regresado a mis pensamientos y me gustaría que me viera sacudirme la arena que  incomoda.

No sé que es de Isaías ahora, debe tener cerca de 20 años. Seguramente no recuerda ni cómo me llamo. Yo, me quedo con la brújula y con la historia que hay detrás de ella, teniendo la certeza de que no ha llegado a su fin.

Hoy la brújula que Isaías me regaló reapareció, y con ella reaparecen muchas de las cosas perdidas en mí.

Hoy puedo decir que confiaré… y que puedo creer en mí.

 

La segunda que debió ser la primera. 17 Agosto 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 0:07

LipsPues ésta es mi segunda entrada que escribo por acá. Debió ser la primera, pero lo anterior ya lo traía en la mente y no podía esperar más. De antemano, te agradezco a ti que te tomes el tiempo para leer las palabras que salen desde las vivencias de mi persona. No pretendo mucho escribiendo en este blog , la verdad es que mis pretenciones se limitan a expresarme y desahogar un poco (o mucho) de lo que traigo en mis atormentados pensamientos (a veces afortunados y otras tantas hasta desvariados).

No pretendo convencer a nadie de nada.

Si hay alguién a quién le interese leer lo que escribo, sea por el motivo que sea, es bienvenido. Al igual que sus comentarios.

Gracias de nuevo.

 

Hoy 16 Agosto 2009

Archivado en: Uncategorized — soysinestar @ 23:43

Hoy siento que tengo muchas cosas por decirle al mundo, pero todavía no descifro qué es todo eso que tengo para decir. Tal parece que mi mente está bloqueada por tantos pensamientos que se cruzan de indebida e innecesaria manera. He dormido poco, mis desvelos ya no son tan placenteros y pocas veces son voluntarios. Quisiera poder echarle la culpa a alguién de todo lo que me incomoda. Sé quién tiene la culpa.

Frustración, tristeza e idiotez son tres palabras que describirían perfecto lo que he pensado de mí estos últimos meses. Y es qué ¿cómo se le puede llamar al que te quejes por sentirte solo, pero al mismo tiempo no quieres ver a nadie? y ¿cómo decirle al hecho de que tanto tiempo quisiste que dejaran de pesar cosas del pasado, y cuando ya no pesan, las extrañas? Día con día me contradigo en lo que pienso, en lo que hago. Son pocas las cosas que disfruto y eso, más que otra cosa, me da miedo. Tal vez me estoy escondiendo detrás de alguién que no soy, de alguién que me conoce a la perfección, alguién a quién desconozco. Mañana, probablemente el panorama sea mejor.

Hoy, por hoy no sé quién soy ni sé a dónde voy. Es un hecho que, por hoy, no me interesa saberlo.

De nuevo, soy sin estar. Estoy sin ser.