
Quiero pensar que no encontré mejor momento para escribir esto que tenía pensado comenzar desde hace unos días.
Comienzo por decir: “Me lleva la chingada”. Sí, esa es la mejor manera para describir como me siento en este preciso momento (el cual no es el mismo que el momento en el que usted se encuentra leyendo esto).
Tengo un nudo enorme en la garganta y las lágrimas a punto de salirse de estos, los de ver. Acabada, así es como me percibo frente a un espejo los últimos días, la verdad es que el aspecto de mi rostro ha dejado de agradarme… de mi rostro y de todo lo demás. Ja. Tal parece que Viridiana “nomequiero” Molina ha regresado. Bueno, no. (Es aquí dónde comienza la confusión y falta de coherencia en mis palabras; querido, amadísimo y estimado lector, por lo cual le pido una (quiero pensar que sincera) disculpa.
NO. No ha regresado, eso debido a que NUNCA se ha ido, manos.
-Se supone que esto lo publicaré por ahí del 11 de julio; o sea que, si la memoria no me falla, hoy hace un año que llegué a Durango. Muchos ya sabrán de lo que hablo, otros pues no, y otros tantos pensaran “¿qué madres me importa?” y yo, pues trataré de explicarme qué madres fui a hacer tan pinche lejos de la tierra que me vio nacers.
Me fui, ¿no?, ¿y luego? Pues llegué, obvio.
Sí, llegué y moría de miedo. Lejos de casa, de mi familia, de mis amigos; en un estado en el que nunca había puesto un pie y con gente a la que no le conocía ni el nombre. Los nombres de “Misión Korian”, “Cecilia Herrera” y un sobre con información “confidencial”, era todo con lo que contaba para mi arribo a… pues a donde llegué. He de decir que, hasta la fecha, no encuentro una palabra que describa la sensación que tuve desde el momento en que decidí irme, hasta que llegué y fui conociendo las caras de la gente que se convertiría en mi familia por las próximas cinco semanotas.
Esa sensación en el pecho con las cual piensas que se te va a salir el corazón, esa, la mismita que provoca el hecho de que todo resulte ser incierto y confuso. (Chiste local No. 1, y naturalito)
Recuerdo perfecto las llamadas a mi padre ya habiendo llegado a Durango, nadie estaba ahí para recogerme y pues tanto sombrerudo en un lugar al que no perteneces, pues si da culito. Pues por fin, que llegan por mí, ¿mi primera impresión? “Oh, sí, “cómonoconmuchopinchegusto”. Ja. resulta que el doctor que fue por mí estaba bien papi, lo cual de inmediato me hizo pensar que no iba a ser tan mala mi estadía si todos iban a ser de su tipo.
Casi cuarenta minutos, los cuales se me hicieron eternos, fue el tiempo que transcurrió para que llegáramos a Korian (o sea, la clínica en la que estuve internada), llegamos y, por primera vez, pisé mi nueva casa. Aun la siento como tal.
“Pues pásale”, que me dicen. “Pues va”, que les contesto. Que tú, que yo, que nosotros, que si esto y que si aquello… “desvístete”… NO MAMEN, eso no se le dice a Viridiana. Y que no me queda de otra, contra todos mis traumas, tuve que acceder a tal revisión, eso, o no me dejaban terminar de pasar. Cinco minutos que sufrí como no tienen una idea. Luego mi reencuentro con el doc, el cual también fue despedida, resulta que era suplente y solo lo pude admirar ese día. Meeeh. Lo de menos, güeros.
Lo que de verdad iba a estar cabrón, estaba por comenzar. Creo que fueron muchos los años que estuve postergando ese encuentro que me urgía llevar a cabo, de verdad.
-Es aquí cuando me siento con la responsabilidad de avisarles que vienen partes cursis, ñoñas, reflexivas, que salen de vez en cuando de lo más profundo de mi ser. Si es que aun están leyendo, pues ya saben.-
Pobre de la Viry, no conoce a nadie, no habla con nadie. Alguien debería echarle un pan, mínimo… pero, ¿y si la pinche Viry lo pidiera?
O sea, me quejo, me lamento de mis desgracias… soy tan desdichada. Pffff, ¿y luego?, ¡pues haz algo! No sé en qué pinche momento aprendí que la gente se tenía que acercar a mí, jamás yo a ella. ¿Si me explico?, lo que pasa es que mis palabras son, en su mayoría, para mí. Por lo general sé perfecto de lo que hablo y otras, la verdad, no sé qué tanta madre digo. Y sigo hablando.
_ Cinco semanas despertándome a las 6 de la mañana TODOS los días, comiendo a mis horas, respetando todas y cada una de las actividades que tenía programadas día con día, haciendo mis tareas, aprendiendo a quererme, conociéndome. tenía idea de lo que iba a suceder cuando me fui, pero no lo comprendí hasta experimentarlo. _
Pues qué mamona, ¿no?, pensarán algunos. Sí, aquellos que tal vez no comprendan que me haya tenido que ir tan lejos para comprender cosas tan obvias de mí misma. (Discúlpenme de nuevo, manos, a algunos Dios no nos dio el don que les otorgó a otros tantos).
Me pondría a explicarles mi enfermedad y cómo es que fui a dar a ese lugar, pero pos tampoco quiero enseñar de más. Ja.
——-
He de decir que han pasado varios días desde que empecé a escribir esto, ¿dónde me quedé?
Bueno, ahí le buscan… seguro le encuentran. (Me disculparía, pero ofrecer disculpas más de dos veces en un mismo texto se me hace de mal gusto y, para esta línea, ya deberán haberse acostumbrado a mis modales)
Miren que ese ha sido uno de mis grandes problemas a lo largo de mi vida. Disculparme de más y echarme culpas que ni me van, ni me vienen. Esa pinche sufridera resultó ser una buena aliada para salirme con la mía. (Y la mía era, por lo general, re convenenciera) *trollface* muajaja mua… meh.
Sí, pinche tan soberbia, dirían por ahí. O sea: YO.
¿No les ha pasado que de repente les caigo bien pinche mal?, a mí me pasaba siempre.
Me sigue pasando, la verdad. La diferencia es que ahora detecto que no soy tan “acá” como creía ser, o sea, si soy, pero pos no tanto. Juar. Amo mi manera de cantinflear. :3
A vers, de un año a acá… *piensa*, *sigue pensando*, *putamadre piensa*, *ok, lo intenta*…
Ahí les va un breve recuento de “daños”:
-He conocido a mucha gente, le perdí el miedo a lo desconocido. O sea, me agarré los huevos. (O me los pude haber agarrado, en caso de que los tuviera)
-Regresé a Durango. Esto gracias a mucha de la gente que ha podido ver algo de lo bonito que hay en mi ser. (En serio)
[Aquí una pequeña pausa para agradecer de nuevo a esa gente que, aun sin conocerme (algunos), hizo paro martillo para que pudiera hacer ese segundo viaje. Toda la vida les estaré agradecida. Seré re ojete, pero no se me olvidan los buenos gestos de los demás. Permítanme decirles que los llevo en el que bombea sangre, se los juro.]
-Pasé de ser morena a pelirroja, y luego morena. “Y así”.
-He salido con cuánto más cabrón, o sea, ando probando. (A la buena, no vayan ustedes a pensar mal)
-Tuve un noviazgo fallido, pero re disfrutado en su momento. (En efecto, me puso el cuerno y, ¿qué creen?, sobreviví.
-Tengo un trabajo estable del cual me quejo casi todos los días, pero igual agradezco el seguir dándome chance de descubrir de lo que soy capaz de hacer/aprender.
- Me quiero MIL. Awwww.
Breve, brevísimo recuento, la verdad es que es mucho más grande la lista, pero sería mucha la explicadera y pos tampoco se trata de aturdir. Habrá quiénes capten lo que quiero decir, habrá quiénes no. Así las cosas.
~Entonces, se acerca el día de mi salida de la clínica, ¿no? Y pues que salgo con toda la energía chida, llego a casa, me enfrento a mi realidad y me digo: “susmamadasgoe”, he ahí el punto de todo.
No tengo el poder, en definitiva, para hacer las cosas como quisiera que fueran. No la chinguen, sería millonaria y estaría buenísima. El punto es que, por más trabajo que me cueste, me acepto así TAL CUAL. *se lo repite muchas, muchas veces*
Resultó que la vida, así como en el mar, es más sabrosa si voy por ella reconociendo mis defectos, y aceptar que no tengo el control sobre todo. Tampoco la culpa, oigan.
He de aceptar que sentí re feo cuando fui descubriendo esos defectotes a través de terceros, ¿pos a quién madres le va a gustar escuchar sus verdades a través de otros? A mí no, definitivo. Pero ya una vez acomodado el madrazo, pues lo que viene es menos fuerte… o no.
Toda la gente a la que conocí, todas las experiencias compartidas no me dejaron otra cosa que no fuera lección de vida. Dejar mi casa por un tiempo y permanecer “encerrada” me hizo comprender muchas cosas y valorarlas. Simón, mi casa, mi familia, mis amigos… todas esas personas que cada fin de semana se aventaba sus llamadas de larga distancia para estar en contacto conmigo, y yo sin poder ocultar el nudo que se me hacía en la garganta cada que les contaba (con acento norteño) de mis retroalimenticias experiencias.
Les perdí el pánico a los médicos, a los medicamentos, y hasta a la responsabilidad y el compromiso, goeis. Bueno, la verdad es que esos miedo se hacen presentes ahí de vez en cuando, pero los enfrento. O al menos eso trato. *chifla mirando al horizonte*
Esperen, ¿y los demás daños?
Pues aquí siguen, mano. Digo, no sé hacer magia (y ninguno de mis terapeutas tampoco). El punto ahora es que no permito que me estorben (los daños), bueno, al menos ya no les resulta tan fácil.
Lamentarse no está chido, está de güeva. Y sí, a veces me doy güeva. Pero me caigo chido, excepto cuando estoy de mamona. Mi vida no es negra, tampoco rosa… no me gusta pensar que me tengo que limitar a un solo color habiendo tantos, y tan fregones. Solté lo que tenía que soltar y cada que me quiero volver a agarrar pues me digo: “ahí vas, Molina, Ahí vas”, recuerdo de dónde vengo, tal vez haga uno que otro berrinche para después levantarme y decirme: “cámara, ¿ves cómo no se te acababa el mundo?”
Me sigo equivocando, y lo seguiré haciendo. Pos ni que fuera Dios, bastards.
Me equivoco, lo acepto… de vez es cuando me tiro al piso, porque me gusta que me levanten, la verdad. Sin embargo, no me espero a que lo hagan si es que puedo levantarme antes. Tampoco creo que esté mal pedir ayuda, ahora sé que tengo que ser un tanto humilde para poder hacerlo. (Miren que antes hubiera preferido cortarme una chichi antes de hacerlo).
Soy una persona entera, con las mismas capacidades que los demás. Los límites siempre me los he puesto yo, de la misma manera en que me he hecho y sentido menos. Complejo de inferioridad, que le llaman.
Ahora me doy permiso para sentir, una cosa boneeeta. No me arrepiento de lo que he hecho. ¿para qué lamentarme tanto tiempo si de cualquier manera ya lo hice? Que si ya me enamoré, pues sí… qué chingón. Que si ya no me pela, “puta madre”, “hijo de perra”, “de mi cuenta corre que regreses a rogarme”… ¿Y luego?, ¿cómo pa’qué?… pues es que si no se da, pos no se da. Eso sí, hago mi pinche coraje y luego… pues sigo. Que sí me pone el cuerno… pues ahí-nos. No necesito ni merezco a una persona así. ¡Miren!, se asomaron mis 20 varos de dignidad, y que lo mando directo a la chingada. Que si salgo con uno, que si le gusto a otro… ya me gusta éste, y éste… y ni qué decir de este otro… bueno, dejo de jugar y apuesto todo por lo chido, por lo que quiero. Con todo. ¿Qué es todo?, sepa la madre, pero lo hago de corazón; con un chingo de miedo, pero sin dejar que este me detenga. Peero, “¿qué tal que me dice que no?”, pues… meeh. Supongo que no es tan grave, ni que me fuera a morir. Tampoco esdeque vaya por la vida sin esperar nada de ella y, como diría un gran amigo, espero algo bueno de cada situación, si no se da, pues acepto la frustración, la enfrento… y sigo. Eso es mejor a no esperar nada nunca, ¿dijo nadie nunca?
> ¿Si soy clara?
> ¿Alguien ya contó las veces que he repetido la palabra “pinche”?
> ¿Están siendo serios?
> ¿Me quieren?
> Abrácenme.
No he cambiado, sigo siendo yo… pero diferente. Éntrenle, ya no me da pena darme a conocer. Bueno, un poco, de repente.
“Lo culera no se te quita”, que me dicen a mi regreso. Ja.
Pues no sé, yo sigo dando “humildes opiniones”, la sigo cagando, me sigo divirtiendo, enojando, peleando, echando madres, riendo, llorando… esto con plena conciencia de que lo hago y en el momento en que lo hago. he ahí la diferencia.
Siento, doy y pido.
De repente me encajo, les digo, no hago magia.
Me esfuerzo.
Me río de mí.
Rompo madres. Ok, no.
Pues soy yo, chingao. Y ya. (Y, la neta, hoy; en este momento, me caigo a toda madre)
Ya mero me callo.
~ Entonces, hoy es 11 de julio, ha pasado un año desde aquel día y, he de decirles que, mi manera de ver y percibir la vida ha cambiado de manera increíble. A veces sobra, otras muchas falta, pero puedo con eso.
Me valoro, me valoran. ME VALORO.
*recibe una llamada*
*sonríe estúpidamente*
Un sencillo acto de bondad me puede hacer feliz… *suspira*
Para este momento, en definitiva, ya no me lleva la chingada como al principio del texto. :3
—- PAUSA —-
Lo bueno de seguir cayendo, es que me puedo seguir levantando.
“Y así”.
¿Alguna duda?, ¿no? Qué bueno, este no es el lugar para despejarlas.
Ok, termino de la siguiente manera (aplicable para todo aquel que crea que sea aplicable):
GRACIAS.
Viridiana
AA, TCA… y todo lo demás.
TURU-RÚ
P.D. ¿Van a querer, o se lo echo al perro?
Los quiero.



